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sábado, 15 de octubre de 2011

“LA CORRUPCION MATA”

La afirmación pertenece a Juan Lizarraga, padre de una de las chicas que falleció en el derrumbe que se produjo en el boliche Beara. La muerte de su hija es culpa de la “falta de cumplimiento de los funcionarios, que habilitaron mal el lugar y no lo controlaron”, aseguró.


Se refiere al incidente que se produjo en septiembre del año pasado, cuando se cayó el entrepiso de un local bailable, ubicado en el barrio porteño de Palermo. El derrumbe provocó las muertes de Ariana Lizarraga y Leticia Provedo, quienes se encontraban presenciando el show de La Otra Dimensión.

Juan cuenta que el Gobierno de la Ciudad tiene “el 100 % de responsabilidad” en la muerte de Ariana, ya que nunca controló las maniobras de los dueños del lugar. “Como existen muchas restricciones para habilitar un local de clase C, los dueños de Beara instalaron un boliche disfrazado de restaurante, con una lista de invitados falsa”, explicó.















Martín Farrell, ex director general de Habilitaciones y Permisos, fue quien habilitó el lugar como una “casa de fiestas privadas”. El funcionario renunció a su cargo aduciendo “razones particulares” y hoy es candidato a ocupar el cargo de Juez en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad de Buenos Aires.

“Nunca asumió que por su culpa fallecieron dos adolescentes. Va a ser mucho más difícil procesar a Farrel si lo nombran magistrado. En ninguna de las inspecciones se controlaron las salidas de emergencia y los entrepisos”, sentenció Lizarraga.

Los rostros de Ariana Lizarraga y Leticia Provedo. Ambas chicas fallecieron por culpa de la corrupción.


El entrepiso tenía un tamaño de 32 metros cuadrados, en el que se calculaba un ingreso de 2 personas por cada Unidad de Medida. Es decir que en Beara podían subir unos 64 hombres y mujeres. No obstante, “en el momento pico del recital había más de doscientas personas”, afirmó el papá de Ariana.

Además, detalló que “hay una ley del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) que dice que los entrepisos deben estar soldados, abulonados y sujetos a los muros. Sin embargo, el de Beara era flotante y estaba enganchado con tornillos de 3 milímetros por una pulgada. Una de sus columnas era de chapa y se sostenía en un taquito de madera”.










El frente del boliche Beara Lounge, ubicado en Scalabrini Ortiz 1638, en el barrio porteño de Palermo. La faja de peligro señala su clausura.


“Intentamos que la gente joven tome conciencia, por que el Gobierno no la protege. Lo único que les importa a los funcionarios es recaudar. La corrupción mata, no es joda”, puntualizó Lizarraga.

Aquí la entrevista completa, en el aire de Cumbia de la Pura:



La nota fue realizada en la noche del sábado 18 de junio de 2011.

4 comentarios:

  1. MUY BUENA LA NOTA!!
    GRACIAS POR AYUDAR A DIFUNDIR!

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