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jueves, 24 de julio de 2008

UNA NOCHE AZUL DE GIRA

Muchos creen que una noche de viaje para un grupo de la movida tropical equivale a sexo, drogas y eskabio. Pero existen bandas como Amar Azul que se toman el trabajo con suma responsabilidad y dejan los vicios para otro momento. Cumbia de la Pura lo comprobó saliendo de gira con esta histórica banda formada en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires.

El grupo se sube a la camioneta en San Fernando, lugar donde vive Miguel, el vocalista. Mientras algunos integrantes beben agua saborizada, Gonzalo Ferrer, tecladista y productor musical, se pregunta cómo resolver un problema que tiene con su DNI. La última vez que viajó a Chile con la banda, le prohibieron cruzar la frontera al encontrarle una pequeña marca hecha con una birome. Entre comentarios sobre mujeres y la esperanza de ver a alguna de ellas, la combi llega a la ciudad de Luján.

Es un público maduro el que se encuentra en el pub Old Swan, donde los hombres bailan la cumbia tomando a su pareja por la cintura: visten camisa, pantalones de vestir y zapatos. La banda pide una gaseosa para beber en los camarines y el cantante un vasito de licor. Algunas veteranas suben al escenario mientras los éxitos de Amar suenan y eso provoca que el show dure más de lo esperado. Aunque para algunos, la culpa la tiene el entusiasmo de Miguel.












El reloj marca las 4.30 y hay que estar en el Tropitango de Pacheco antes de las 5.15. El chofer acelera, mientras el cantante se enoja con el destino: uno de los instrumentos de Gonzalo se quemó durante el show. “Aldo, tomate un remís y alcanzame un teclado hasta el Tropi”, le ruega a su interlocutor. La banda quiere que el sonido se oiga perfecto.

Entre pilas de jarras y música colombiana, baila el público de Pacheco. Muchos pibitos, varias pibitas, llantas y viseras. Hasta El Yankee, animador de Damas Gratis, asiste al recital. Los únicos disconformes son los policías que custodian el lugar y que, cada cinco minutos, sacan por la fuerza a algún cumbiero. Durante más de media hora, Amar Azul despliega lo mejor de su repertorio: los temas históricos y el nuevo material. Hasta que el show finaliza y en la pista se arma un combate: alrededor de cincuenta personas intercambian golpes junto a La Bonaerense.












Ahora los músicos regresan a sus casas entre risas y despedidas. La noche acaba de terminar y es el momento de acostarse y descansar. Mañana los espera una nueva jornada de trabajo, que incluye más de cuatro bailes en el partido de San Martín. Otra noche en que la banda saldrá ganarse el pan: el objetivo de cualquier laburante.


En medio de los dos puntos de destino, Cumbia de la Pura se hizo un lugarcito para conversar con Miguel D´Anibale. Esta es la charla con el vocalista de la banda, sobre la autopista y entre gases indeseados:

Entrevista realizada en la noche del viernes 11 de julio y emitida al aire en el programa del sábado 19 de julio de 2008.

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